Escribir puede ser un viaje hacia el centro de uno mismo. Un despellejarse y ofrecerse en carne viva. Una forma de liberación. Esa liberación que nos hace esclavos de la libertad, porque ya no es posible concebir otra forma. Escribir puede ser santo, muerte, vísceras, sangre, confesión, locura, demonios, eternidad. Escribir puede romper las reglas de las estructuras y atravesar el tiempo si tenemos el ímpetu y la valentía. O puede ser nada más que un epitafio.









domingo, 13 de octubre de 2013

Sin curvas

Sin curvas en el cielo,
sobre un plano agónico,
con puntos alineados
en el borde interno de la soledad.
Un oscuro sonido,
una tempestad a ciegas,
la mentira gateando
entre dos golondrinas muertas.
Una brecha,
un sin fin de quizás y tal vez
acodados en la espera.
Hay una voz,
un grito,
que ya es
del otro lado

Nueva

He querido saber quien soy
ahora que los colores me sobran
y pinto de sombras
y rayos entrelazados
mi piel sin venganza.
La humilde copa de vino se alza
en recuerdo de mi manada,
corazón sin juicio.
No se bien qué letras siguen conmigo
con cuáles cuento.
¿Qué escribiré en este tiempo
en que he perdido mi estar perdida,
que no soy más que un intento,
el borde quieto de un mar embravecido?



Debilidad

El viento sopla en la columna
 no es el paso del tiempo
 el que da valor a lo débil
 sino la pequeñez del túnel
 ciñendo el paso.
 El temblor no para
 sigue acorralando las costillas
 hasta convertirlas en hamacas.
 Hubo una fiesta en el futuro
 en el que la risa no para de bailar.

Retorno

Abrir el juego
parir sensaciones en círculos
de voces y silencios

Abrir el juego
calibrar olvidos
y renunciar al terreno de lo perdido
La pinza del amarre convertida en polvo
el ancla cayendo hacia el cielo
en vuelo libre
el cabello convertido en timón
y las manos planeando otra escalada

Abrir el juego
verter un cúmulo de sueños
en una vigilia espesa
y colarles la razón
destilarles la savia

Abrir el juego
lamer de cada boca en llamas
la sonrisa
las verdades preñadas
los puntos suspensivos
los verbos delatados

Abrir el juego
huir de la palabra esclava
la que no se espeja
y vaciarse hasta encontrar
otra vez la cubierta

XIX

Voy a disparar un grito
como un verbo
montado en semillas
y bailotear en silencio
la excusa
de los amos

Esta boca, mi boca
me salva
cada vez que regresa
a mi oido
y me reza

viernes, 17 de agosto de 2012

XII

Con las pupilas clavadas en el vacío
y una sensación de flotar sin tiempo
casi sin historia,
cuando Cronos me guiña,
un remolino se lleva una cuota más
de lo que nunca quise
de lo que adoré
de un eslabón de mis vértebras
Me acerco...
me alejo...
me acerco...
me alejo...
La vida cobra sentido.
La vida cobra el sentido
y no tengo qué pagarle.
He perdido parte del miedo.
El dolor puesto en el blanco
fue acribillado por un suspiro
Y mientras mis dedos articulan estas palabras
unas lágrimas dicen que no es cierto

martes, 24 de abril de 2012

XIV

Hay quienes sobrevuelan el amor perdido
como un ave de rapiña
sobre los restos de una presa.
La cacería ha terminado...
El breve alimento
invade desde las horas muertas
convirtiendo la ilusión en una película muda
Es verdad la caricia del ocaso
si adoramos el sol en toda su vertiente
si navegamos cada rayo como un disparo
como una entrega sin tácticas bélicas.
Podemos sucumbir a las corazas,
palpitar cada sombra de hoy
y dormir en total oscuridad.
Pero no hay espacio en el silencio,
no hay caminos que griten el nombre
que hoy le suma sentido a tu espejo.
El desafío es catapultarse a lo  nuevo.
No hay farsas que inventar.
No hay escrituras del pasado,
no somos dueños del tiempo.
Un prisma descompone la memoria.
Los rostros-noches se confunden
y cae la luna en una botella.
Suelto la última pluma
y vuelvo a andar desnuda en plena esperanza.