Me encantaría serte fiel. Pero sucumbiría
Uno a uno los alambrados de mi cabeza se convertirían en “mañana”
y mi presente quedaría vacío.
Vacío de vos
Vacío de altares y sacrificios
Vacío de penas, y alegrías
y del susurro cruel de antepasados
vírgenes de dialécticas mundanas
Ahora caigo en mí y en mi sombra
Le doy la mano a mis oscuridades
Y maldigo la esperanza y la ilusión
Maldigo tu nombre y el mío escritos a la par
O en un soneto absurdo que se quedó sin gomina
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