Escribir puede ser un viaje hacia el centro de uno mismo. Un despellejarse y ofrecerse en carne viva. Una forma de liberación. Esa liberación que nos hace esclavos de la libertad, porque ya no es posible concebir otra forma. Escribir puede ser santo, muerte, vísceras, sangre, confesión, locura, demonios, eternidad. Escribir puede romper las reglas de las estructuras y atravesar el tiempo si tenemos el ímpetu y la valentía. O puede ser nada más que un epitafio.
XIII
A veces
cuando las verdades chorrean humanidad
un segundo nos cuesta el alma
Entonces
hay que apostar a cara o cruz
las horas vividas
para que en el minuto mismo de la sed
no se nos derrumbe la mirada
Es simple:
cercar los gritos
acomodar el encierro
y guardar los humores en el patio trasero
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