Escribir puede ser un viaje hacia el centro de uno mismo. Un despellejarse y ofrecerse en carne viva. Una forma de liberación. Esa liberación que nos hace esclavos de la libertad, porque ya no es posible concebir otra forma. Escribir puede ser santo, muerte, vísceras, sangre, confesión, locura, demonios, eternidad. Escribir puede romper las reglas de las estructuras y atravesar el tiempo si tenemos el ímpetu y la valentía. O puede ser nada más que un epitafio.
Vivos
Tal vez no recuerdes aquel día
pero mis oídos tienen memoria
y saben de aquel suspiro al rozar tus dedos, apenas.
Tus ojos brillaban.
Y no es que hoy signifique menos
que tus dedos se hayan convertido en alas.
Pero cuando eran apenas esa piel,
volvías a mi con tu emoción viva.
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