Me declaro culpable
de tener la dicha de cualquier desventura
de revelarme fatídica para impulsar los desiertos
de romper el molde de mi propia armadura
Soy
un cuerpo que celebra
que canta, que vomita, que resuelve
que no descarta las mañanas
que amanece
Y allá
el mundo descartado
el que construye silenciado
el que trajina pobremente
a caballo de sus miedos y derrumbes
y el otro
el que se enarbola triunfador
el que esconde bajo la alfombra
el que avanzando retrocede
a veces declina mis sueños
de antemano
No hay comentarios:
Publicar un comentario