A veces suelo desdibujarme
cuando ninguna fuente clara me estimula
la nada y el vacío no me asustan
hundo el sable en la queja
en la falta, la matriz sin forma
vienen a mi tres soles negros
con historias ya contadas, y una herida
un ruego se acompasa en mi cerebro
yo le pongo la música de un tren,
y lo festejo
es poco, yo se, pero qué tanto!
a un vicio no se le pide un canto
se lo macera con el pie izquierdo entre la hierba
se lo llena de altibajos disonantes
y se lo deja madurar
que ya se sumarán otros errantes
abrazados al pedal de la humilde maquinaria
traerán sus musas al saguán de mi fe
y saldrá tal vez una plegaria.
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