Escribir puede ser un viaje hacia el centro de uno mismo. Un despellejarse y ofrecerse en carne viva. Una forma de liberación. Esa liberación que nos hace esclavos de la libertad, porque ya no es posible concebir otra forma. Escribir puede ser santo, muerte, vísceras, sangre, confesión, locura, demonios, eternidad. Escribir puede romper las reglas de las estructuras y atravesar el tiempo si tenemos el ímpetu y la valentía. O puede ser nada más que un epitafio.
Como uno
Uno se yergue como un horizonte en llamasse nutre del cimiento de las vocesde lo puro, lo esencial, lo indefinidoquien dijo "hasta aquí"?todo se resume en la premura en abordar las grietasen renunciar a lo inmaculadoverter un poco de sangre y bebérselacomo dioses, como parias, como guerreroscomo héroes del infiernocomo poetas maltrechos por el sudor de la angustiao simplemente como hombres paladeando el humus del misterio
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